RELATO
EROTICO DE SEXO EN VIVO LAURA, LA SECRETARIA No sabía quién jugaba con quién, insinuando,
halagándonos mientras cruzábamos preguntas y repuestas cada vez más atrevidas
sobre nuestros gustos y nuestro físico y poco a poco, sin darnos cuenta, se iba
cerrando una atmósfera sensual de confianza y complicidad
A través de las ventanas del vagón de metro veía fugazmente las caras de los
viajeros que esperaban en el andén a que se detuviese el convoy. Se repetían
cada mañana melancólicas y anodinas. Tras varios años haciendo el mismo
recorrido, a veces me divertía apostando contra mí mismo sobre qué vestido o
zapatos llevaría puestos hoy ésta o aquella chica con cuya belleza me recreaba
discretamente durante el trayecto mientras fingía leer el periódico y el tren
iba dejando su reguero de gente en las sucesivas estaciones de la avenida
principal, centro neurálgico de los negocios de la ciudad. Entonces la vi. Era
Laura, la secretaria del Director de zona de la empresa en la que trabajo como
vendedor. Ella no me conocía, ni siquiera sabía que trabajábamos para la misma
firma.
Alejandro, el Director de zona, tiene su despacho en un edificio de oficinas
situado en pleno centro de la avenida. Tres meses antes, durante una convención
de vendedores a la que asistíamos todos los representantes de zona, ella entró
discretamente al auditorio para pasarle una nota a su jefe. Blusa blanca de raso
ceñida a la cintura, falda corta y medias negras, zapatos de tacón alto con
cierre de pulsera. Pasó por mi lado perfumando levemente la penumbra de la sala,
bajó dos escalones y se acercó hasta donde estaba su jefe, se inclinó un poco
para susurrarle al oído y pasarle la nota. Dos filas más atrás yo me quedé
extasiado ascendiendo la mirada centímetro a centímetro desde sus precisos
tobillos por aquellas piernas infinitas hasta el trasero perfecto. Alcancé a oír
un "gracias, Laura" de Alejandro y asocié entonces el nombre de aquella chica
con la dirección de los correos electrónicos que de vez en cuando nos llegaban
de la Dirección de ventas, enviados por Laura de parte de su jefe. Para un
enamorado de la belleza como yo, aquella imagen perduraría muchos meses como
canon de exactitud de curvas femeninas, desplazando imágenes similares que
habían envejecido en mi mente. Sin duda eran las piernas más bonitas y mejor
torneadas que había visto nunca.
Días más tarde, otro lunes como hoy, nada más llegar a la oficina y encender el
ordenador, encontré un correo electrónico con instrucciones urgentes sobre
descuentos para la campaña de verano. Era uno de esos correos que se van
concatenando desde la dirección y llegan a los niveles inferio más bien lo hice
como evocación de un imposible. No suelo chatear, salvo con algunos antiguos
compañeros de facultad. A veces nos conectarnos los fines de semana para
comentar los partidos de fútbol que dan por la tele, nos contamos cómo nos va y
nos levantamos el ánimo si alguno lo necesita. Así que, como cada sábado, tenía
abierto el messenger mientras saboreaba un viejo whisky con hielo y escuchaba a
Bach.
De pronto, se abrió una pequeña ventanita del programa y apareció el mensaje:
¿Quién eres?. El corazón me dio un vuelco. Me quedé mirando aquella pregunta
mientras mi pulso se aceleraba. Pasaron unos instantes.
l_mt4539> ¿Quién eres?b1uemoon> holal_mt4539> hola, ¿quien eres?....
b1uemoon> perdona, no quería molestarte, solo soy uno más de tus
admiradoresl_mt4539> ¿nos conocemos?b1uemoon> yo a ti sí, pero tú a mí
nol_mt4539> lo siento, pero no me gusta conversar con desconocidos y menos si
juegan con ventajab1uemoon> lo entiendo, quizá ha sido un error agregarte, de
nuevo mis disculpas y olvidémoslo. Buenas noches.
l_mt4539> Sí, mejor será, buenas noches Me sentí como un imbécil y pensé que yo,
en su lugar, hubiera reaccionado de la misma manera. Pasaron unos minutos, el CD
había acabado, me levanté y salí a la terraza. Perdí la mirada en el horizonte
de la noche donde algunas estrellas parecían querer competir con el brillo de
las luces de la autopista. Cerré los ojos y me detuve a escuchar el lejano eco
de los coches tratando de evocar el rumor de las olas que acarician la tranquila
cala del mediterráneo donde paso algunos días en
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verano. De repente, un sonido familiar desde el ordenador me hizo abrir los
ojos. Sorprendido, entré en la habitación y allí estaba de nuevo ella, en otra
ventana del chat.
l_mt4539> ¿eres Carlos?b1uemoon> no, lo siento, pero me hubiera gustado...
l_mt4539> ¿por qué dices eso si no le conoces?b1uemoon> no sé, porque ese Carlos
al menos tiene el privilegio de estar frente a ti contemplando tus hermosos ojos
azulesl_mt4539> ya no tiene ese privilegio como tú lo llamas Y así fue como
empezó todo. Seguimos charlando un buen rato, ella muy interesada en sonsacarme
de qué y de dónde la conocía, y yo haciéndome el misterioso. Era pronto para
descubrirle que trabajábamos para el mismo jefe. Aceptó mis razones y me
sorprendió lo divertido y directo de su conversación. Tras casi una hora de chat
sin una sola palabra de sexo, ni siquiera morbo, nos despedimos
convencionalmente. Tampoco quedamos para otro día.
Creo que fue el martes siguiente cuando volví a verla, otra vez en el primer
vagón del metro. Miré mi reloj, pasaban dos minutos de las ocho treinta.
Memoricé la hora. Aquella mañana el tren iba menos lleno y procuré no levantar
sospechas, continuando la lectura del periódico. A pesar de quedar algún asiento
libre, ella permaneció de pie, con su espaldaligeramente apoyada sobre la pared
y casi justo enfrente de donde yo iba sentado. Chaqueta de lino, falda de gasa
beige y fina blusa de algodón blanco, seguramente cerrada por detrás, con un
fino cordón beige a juego con la falda, que ceñía y realzaba su pecho. Poco
maquillada, su tez blanquísima hacía resaltar el azul de sus ojos y el ligero
toque de carmín sobre sus labios . Su mirada fugaz recorrió el vagón y sacó un
libro de su bolso: "Las buscadoras de fantasías" me pareció leer. También lo
memoricé, con la intención de buscar su reseña en Internet al llegar al trabajo.
La concentraci&oac encender la televisión o escuchar la radio. Preferí esto
último y casi sin pensar, me senté delante del ordenador. Estaba leyendo algunas
páginas de la prensa digital cuando de repente se activó la ventana del
messenger. No daba crédito a mis ojos. Un icono sonriente con "l_mt4539 dice..."
Hola.
l_mt4539> Holab1uemoon> holal_mt4539> Qué raro encontrarte por aquíb1uemoon> Sí,
pero tenía la esperanza de encontrarte otra vezl_mt4539> ¿Estás pillado conmigo
o qué?b1uemoon> Noooo, pero....
b1uemoon> ....hoy estabas preciosa, de verdad El diálogo se detuvo un instante
l_mt4539> ¿Ah, si? pues qué llevaba hoy?b1uemoon> chaqueta de lino y falda de
gasal_mt4539> no serás un psicópata de esos de las pelis...
b1uemoon> jajaja.... no, no tengas miedo, no me dedico a seguirteb1uemoon> sólo
soy un hombre normal al que le gusta la belleza Otro instante que me pareció
eterno l_mt4539> he tenido un día muy ajetreado. dónde me has visto? eres de la
oficina?b1uemoon> Si trabajásemos juntos hace tiempo que te hubiera tirado los
tejos...no crees? Continuamos charlando sobre banalidades, jugando al gato y al
ratón. A ella parecía divertirle la situación. No sabía quién jugaba con quién,
insinuando, halagándonos mientras cruzábamos preguntas y repuestas cada vez más
atrevidas sobre nuestros gustos y nuestro físico . Poco a poco, sin darnos
cuenta, se iba cerrando una atmósfera sensual de confianza y complicidad.
b1uemoon> Dime una cosa... una curiosidad que espero no te moleste...
l_mt4539> a verb1uemoon> cuando te he visto hoy me he preguntado si ... no sé si
preguntarlo...
l_mt4539> el queeeeb1uemoon> bueno, me ha dado la sensación de que llevabas
medias y no panties... ¿es cierto?l_mt4539> > jajajajal_mt4539> vaya con mi
admirador... qué observador! Esperó unos momentos, quizá pensándose la respuesta
l_mt4539> sib1uemoon> sí, quél_mt4539> sí llevaba medias y no panties, pero me
fastidia. ¿se notaba mucho?b1uemoon> no, en serio, pero me ha parecido un
detalle muy sexy y discreto ala vezl_mt4539> hmm, me alegro de que te haya
gustado el detalleb1uemoon> ibas muy elegante Ella seguía intentando averiguar
dónde la había visto y casi quedó convencida que había sido en el restaurante
donde había almorzado con dos compañeras del trabajo. La conversación fue
derivando a temas inform&aacut
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e;ticos. Se quejaba de que su ordenador iba muy lento. Le hice algunas preguntas
sobre las protecciones y configuraciones que tenía para salir a Internet. Sus
respuestas terminaron de confirmar mi sospecha: se debía haber colado medio
mundo. Le expliqué lo que tenía que hacer para una limpieza profunda y le envié
algunos programas sencillos pero eficaces para que los instalara. Ella se quedó
algo preocupada pero agradecida, y quedamos para otro día con la intención de
comentar el resultado.
Y llegó el viernes. Mayo estaba acabando. Agradecí como nunca no tener que
volver al trabajo aquella tarde tan calurosa. Dormí un rato, desnudo, sobre la
única sábana que cubría la cama. Al despertar, mi pene estaba completamente
hinchado y pude recordar que había soñado con Laura. Me di cuenta de que no
sabía nada de ella desde el martes. Puse música y decidí tomar una ducha. Al
llegar a casa, un vecino me había estado comentando que el aire acondicionado
del edificio se había estropeado, justo el primer día de su entrada en
funcionamiento. Una buena manera de combatir el calor de aquella tarde sería
quedarme en calzoncillos y con una fina camiseta de al qué ocurre? Se le había
bloqueado el ordenador y tuvo que reiniciar perdiendo todo el trabajo. ¿A quién
no le ha pasado?. Se fue a almorzar más tarde de lo habitual resignada ya a
volver a la oficina. Se habían ido todos y cerró la puerta por dentro con llave,
para evitar sobresaltos. Estaba de nuevo sentada ante el ordenador dispuesta a
rehacer lo perdido cuando vio que me conectaba. Buena noticia que también me
hubiera agregado a su lista de contactos en el ordenador de la oficina, pensé.
Aunque nos costó un buen rato, y con poca ayuda por mi parte, todo hay que
decirlo, consiguió recuperar la copia de respaldo que automáticamente guarda el
procesador de texto. Se puso muy contenta y se relajó el ambiente.
l_mt4539> gracias. te debo unab1uemoon> no ha sido nada, lo has hecho todo
túl_mt4539> qué podría hacer por tí para agradecértelo si no sé ni quién
eres?b1uemoon> nada mujer....bueno quizá algo síl_mt4539> dimeb1uemoon> pero no
te enfades, no me lo digas si no quieresl_mt4539> venga, qué es?b1uemoon> he
soñado contigo y... no te rias,... pero me gustaría que me describieras lo que
llevas puesto, por fuera y por dentro, quiero imaginarte Creí que me iba a
mandar a hacer puñetas o algo peor, pero para mi sorpresa, me respondió de
inmediato l_mt4539> y qué has soñado?b1uemoon> no lo recuerdo muy bien, pero me
ha excitado, ... te puedes imaginar cómo me he despertadol_mt4539> vaya vaya con
mi admirador secretob1uemoon> bueno, me lo vas a decir o no?l_mt4539> la verdad,
si me vieras ahora, no te ibas a creer...
b1uemoon> por?l_mt4539> con tanto calor, aquí en esta oficina tan pequeña....
tengo todos los botones de la camisa desabrochados y me he quitado los zapatos.
b1uemoon> hmmmmm debes estar preciosal_mt4539> me da un poco de morbo pasearme
así por la oficina cuando me quedo solab1uemoon> yo también ando ligerito de
ropa ahora, no es casualidad, es el calorl_mt4539> respondiendo a tu pregunta...
tanga y sujetador color burdeos, con algo de encaje transparente y en los bordes
unas flores ribeteadas más claritasb1uemoon> qué guapa!l_mt4539> luego llevo
medias negras, pero esta vez sin liguero, desde que me dijiste aquello... me da
algo de corte venir así al trabajo. una camisa blanca con rayas finas en color
burdeos también y una minifalda de algodón ocreb1uemoon> me encantaría verte
ahoral_mt4539> jajaja, lo siento, no tengo cam, y en casa tampoco, de manera que
te tendrás que conformar con tu imaginación....y tú... tienes cam?b1uemoon> sí,
te gustaría verme? sólo en ropa interior, clarol_mt4539> a ver si así descubro
por fin quién eres, aunque solo sea por tu culito...
No me lo podía creer. Así, tan fácil, tan directa. Con el nerviosismo, se cayó
la webcam, y tuve que volver a colocarla. Cuando estuve preparado la invité a
conectarse.
l_mt4539> así sentado no puedo verte bien, qué tal si te levantas y te das la
vuelta? Hice lo que me pedía. Llevaba unos slips elásticos de Versace, que me
ajustaban muy bien. Mientras me giraba, instintivamente me quité con decisión la
camiseta.
l_mt4539> vaya, no estás nada mal, se nota el trabajo de gimnasio en tu
culito,... y por delante? Al ponerme de n
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uevo frente a la cámara se hacía evidente mi principio de erección, sin ser
todavía espectacular.
l_mt4539> tienes un buen bulto ahí delanteb1uemoon> tú eres la culpable...y
ahora me pregunto cómo podría verte yo a ti, creo que es lo justo, no?l_mt4539>
no sé, ya te he dicho que no tengo cam aquí en la oficinab1uemoon> se me ocurre
a de sus pechos, ya sin sujetador. Calculé una deliciosa talla 95, redondos y
diríase que muy firmes. Sin embargo, lo mejor estaba aún por llegar. Al
principio, la tercera imagen me resultó extraña, pero inmediatamente caí en la
cuenta. Se trataba, ni más ni menos que de una toma de su trasero, sentado sobre
el escáner y sólo con el tanga. Con el peso de su cuerpo, sus nalgas desbordaban
los límites de la imagen impidiéndome verlas en plenitud, pero a cambio, en el
centro, la parte inferior de su vulva se expandía mostrando aplastados los
labios algo abiertos, sin que la breve tela del tanga alcanzara a protegerlos.
Era evidente que cuidaba el aspecto de su sexo, puesto que tenía muy bien
perfilado el vello, casi completamente rasurado y depiladas las ingles.
l_mt4539> te han llegado?b1uemoon> ufff, no me esperaba eso... qué
perfecciónl_mt4539> eso es para que no dejes de soñar conmigob1uemoon> creo que
esta noche no podré ni dormirl_mt4539> te lo vas a hacer pensando en mi?b1uemoon>
eso es algo muy íntimo que... eres una chica malal_mt4539> puedo ser peor... te
propongo otro juegob1uemoon> cual?l_mt4539> me he encaprichado de tus
calzoncillosb1uemoon> jajajajal_mt4539> sí, no te rías, en ocasiones suelo usar
slips de hombreb1uemoon> ah si, cuando?l_mt4539> en invierno sobre todo, cuando
salgo a correr o estoy de limpieza en casab1uemoon> ¿?. vale, juguemos, qué
propones. pero te advierto que si esto va a seguir así, el próximo juego lo
pronpongo yol_mt4539> Okb1uemoon> pues tu dirásl_mt4539> verás, quiero que...
pero no te rias eh?...
b1uemoon> venga ya, que no me riol_mt4539> quiero que mañana por la mañana
guardes estos calzoncillos que llevas puestos en una bolsa bien cerrada y los
dejes a mediodía en una papelera de color verde que hay junto a un árbol y un
banco enfrente de la cafetería trébol, en la avenida ... ¿la conoces?b1uemoon>
sí, creo que sí, y si no, la buscaré.
b1uemoon> pero... y tú? qué me darás a cambio? La conversación se detuvo un
momento, el nerviosismo había dado paso a la pura excitación sexual.
l_mt4539> encontrarás una pequeña bolsa de plástico...
b1uemoon> tendrás tu trofeo... y me gustaría saber cómo te siental_mt4539>
mañana lo hablamos Seguimos poco tiempo más, lo justo para despedirnos
cariñosamente. Era todo un regalo encontrar a una mujer tan hermosa y
desinhibida a la que le gustaba jugar y fantasear con situaciones morbosas.
Todavía con sus imágenes en la pantalla y pensando en todo lo que habíamos
hablado, no pude resistir y acabé masturbándome. No tardé mucho. Mi cuerpo se
tensionó cuando los primeros latigazos de semen me subieron hasta el pecho.
Después, sin querer ni poder contener la hemorragia, dejé que se derramaran por
mis calzoncillos que terminaron completamente empapados. Primero pensé en
lavarlos, pero luego, con una sonrisa asomando a mis labios me dije a mí mismo
que, después de todo, quizá sería mejor entregárselos así.
Me fui a la cama. Seguía excitado. La luna se colaba entre las cortinas y se
rompía en las sábanas difundiendo una claridad espectral por la habitación. No
sé si era el calor o el ruido de la autopista lo que me impedía dormir. No
paraba de dar vueltas, desnudo, notando cómo crecía una nueva erección. Tuve que
volver a masturbarme para tratar de alejar su imagen de mi mente. Me sorprendió
que la eyaculación fuera más intensa incluso que la vez anterior. De repente, me
asaltó una idea... y ya que no podía dormir, encend& la búsqueda de refugio en
algún restaurante con aire acondicionado. Observé aliviado que el servicio de
limpieza urbana aún no habían recogido las papeleras próximas. La otra acera, en
sombra, estaba mucho más concurrida. Atravesé la calle e intenté localizar la
papelera que Laura me había dicho. Debía ser rápido. Hice una primera pasada y
efectivamente allí estaba. Unos pocos segundos m
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e permitieron fotografiar mentalmente lo que allí había, gracias que su rejilla
metálica permitía adivinar el contenido. Creí ver una o dos bolsas, bien al
fondo. Aquello podría complicarme la operación. Continué caminando un trecho y
me volví porla misma acera, sin dejar de observar a mi alrededor.
Al llegar a la altura de la papelera me detuve un breve instante. Una furgoneta
acababa de aparcar delante. Con un rápido movimiento, solté el periódico dentro
de la papelera y metí la mano hasta sacar dos bolsas, una blanca y otra fucsia.
Como un acto reflejo, inmediatamente solté la de color blanco al darme cuenta de
que era de un supermercado y me quedé con la de color fucsia cuando comprobé que
era de una boutique de lencería. Al ser tan pequeña, pude guardarla en mi
bolsillo y continuar por donde había venido hasta coger el autobús. El trayecto
se me hizo eterno, con aquél regalo en el bolsillo. Al llegar a la oficina, me
fui directamente al servicio de caballeros. Abrí el cierre de plástico y ya en
ese momento un suave y delicioso aroma femenino me confirmó que se trataba del
regalo de Laura. Tenía en mi mano su precioso tanga, el mismo que había visto la
noche anterior. Y la verdad, era mucho más delicado, elegante y sexy que lo que
me pude imaginar por la imagen que ella me había enviado. Era evidente que no
había sido lavado, y que también, muy posiblemente, debió quedar completamente
empapado. |